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Raymundo Mier - Jacques Derrida

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1

Raymundo Mier y Ambra Polidori (eds.), Introducción a la teoría crítica
(forthcoming)

JACQUES DERRIDA
Lo que se conoce hoy como teoría crítica o ―critical theory‖ en los departamentos de
literatura de las universidades anglosajonas se debe quizás más a la deconstrucción de
Derrida (que por desgracia en algunas ocasiones ha sido malentendida como un método o
una técnica de lectura
1
) que a la teoría crítica de la escuela de Frankfurt. Si bien la obra de
Derrida no parece tener un diálogo constante con Adorno o Hockheimer, como
efectivamente lo hizo con Husserl, Saussure, Kant, Heidegger o Levinas; Derrida alude a
su filiación con el proyecto de la escuela de Frankfurt con motivo del premio Adorno en el
2001: ―[…] esos padres adoptivos que fueron para nosotros, entre otros y hasta en sus
disensiones, Adorno o Benjamin, y quizá Adorno para Benjamin).‖
2
Tal vez la mayor
filiación con Adorno esté dada por la paradoja de la posibilidad de lo imposible (von
Paradoxon der Möglichkeit des Unmöglichen) que en Prismas, el retrato que Adorno hace de
Walter Benjamin, la refiere del modo siguiente: ―En la paradoja de la posibilidad de lo
imposible se han encontrado por última vez en Benjamin mística e Ilustración‖
3
. La
posibilidad de lo imposible marca para Derrida la ética como experiencia de la aporía
4
.
La posibilidad de lo imposible (que también muestra la herencia heideggeriana en el
pensamiento de Derrida, sobre todo con relación a la muerte y al evento) implica pensar
de otro modo lo posible en la historia de la filosofía, no como lo contrario de lo imposible,
tampoco en el sentido de una actualización, sino como la posibilidad misma de la ética o la
eticidad de la ética. En este sentido, la hospitalidad incondicional, el perdón, el don o el
testimonio sólo son posibles en tanto que imposibles, es decir como aquello que está fuera
del orden de lo calculable, de lo probable, de lo previsible. En Fichus - como Derrida

1
Véase a este respecto “Carta a un amigo japonés” en El tiempo de una tesis: Deconstrucción e implicaciones conceptuales,
Traducción de Cristina de Peretti, en, Proyecto A Ediciones, Barcelona, 1997, pp. 23-27.
2
Jacques Derrida, Palabras de agradecimiento. Premio Adorno. Traducción Esther Cohen, Colección Ejercicios de memoria, México,
UNAM, 2002, p.25.
3
Ibid, p.13
4
Ver a este respecto François Raffoul, « Derrida et l'éthique de l'im-possible », Revue de Métaphysique et de morale, Enero-Marzo
2007 —Nº1, pp. 73-88
2

intituló en francés el discurso con motivo del premio Adorno por una referencia a un
sueño de Benjamin – escribe:
De esta posibilidad de lo imposible, y de lo que habría que hacer para intentar pensarla de
otro modo, para pensar de otro modo el pensamiento, en una incondicionalidad sin
soberanía indivisible, al margen de lo que ha dominado nuestra tradición metafísica,
intento a mi manera sacar algunas consecuencias éticas, jurídicas y políticas, ya se trate del
tiempo, del don, de la hospitalidad, del perdón, de la decisión, o de la democracia por
venir.
5

Ciertamente esta incondicionalidad a partir de la cual Derrida plantea las cuestiones éticas
del don, la hospitalidad, el perdón o la decisión responden al hecho de que para Derrida
hay un exceso de la ética frente a toda norma o deber; lo que hace indeseable cualquier
intento de conducir la deconstrucción hacia la moral o la ética entendida como
responsabilidad a partir de la decisión autónoma del sujeto
6
. Derrida plantea la
incondicionalidad sin soberanía sobre todo en relación a la justicia y su diferencia con el
derecho. Esta distinción de ―un solo potencial aporético‖, esta diferencia infinita no
divorcia al derecho de la justicia; como Derrida lo apunta en Fuerza de ley, la conferencia
que dio en Cardozo Law School en 1989
7
:

5
Jacques Derrida. Palabras de agradecimiento. Premio Adorno. op.cit.p.14
6
. « Algunos espíritus creyeron reconocer en “La” Deconstrucción -como si hubiera una que fuera la sola y la única- una forma
moderna de inmoralidad, de amoralidad o de irresponsabilidad (etc.: discurso demasiado conocido, muy usado, pero inutilizable, no
insistamos); otros más serios, menos apresurados, mejor dispuestos hacia La Tal Deconstrucción, sostienen hoy lo contrario.
Advierten signos prometedores y cada vez más numerosos (algunas veces, debo confesarlo, en ciertos textos míos) que
testimoniarían sobre una atención permanente, extrema, directa u oblicua, y en todo caso, cada vez más intensa, hacia ciertas cosas
que creen poder identificar bajo los bellos nombres de “ética”, “moral”, “responsabilidad”, “sujeto”, etc. Antes de volver a la no-
respuesta, sería necesario declarar de la manera más directa posible que, si se conserva el sentido del deber y la responsabilidad,
éste ordenaría romper con los dos moralismos, con esas dos restauraciones de la moral, sin excluir, por lo tanto, la ruptura con la re-
moralización de la deconstrucción, que parece ser naturalmente más atractiva que aquello a lo que se opone, pero que corre el peligro
incesante de reasegurarse para reasegurar al otro y propender al consenso de un nuevo sueño dogmático” Jacques Derrida,
Passions. « L'offrande oblique », Paris, Galilée, 1993, p.25
7 En Fuerza de ley Derrida alude a cómo ha influido en los Critical Legal Studies y cómo la deconstrucción encontró un lugar en las
facultades de derecho inclusive más que en las de literatura. Esto muestra la fecundidad de la deconstrucción y su capacidad de
dialogar con distintas disciplinas, de cruzarlas e inclusive de cuestionar sus márgenes: “Si, hipotéticamente, dicho cuestionamiento
tuviera un lugar propio, lo que justamente no puede ser el caso, tal «cuestionamiento» (o «preguntar») o metacuestionamiento
desconstructivo estaría más «en su casa» en las facultades de derecho -quizás también, como sucede en ocasiones, en los
departamentos de teología o de arquitectura- que en los departamentos de filosofía o de literatura. Es por lo que aun sin conocerlos
bien desde el interior -de lo que me siento culpable- y sin pretender estar familiarizado con ellos, considero que los desarrollos de los
Critical Legal Studies o de trabajos como los de Stanley Fish, Barbara Herrstein-Smith, Drucilla Cornell, Samuel Weber y otros, que
se sitúan en la articulación entre literatura, filosofía, derecho y los problemas político-institucionales, se encuentran hoy, desde el
punto de vista de cierta desconstrucción, entre los más fecundos y los más necesarios.” Jacques Derrida, Fuerza de ley, traducción de
Adolfo Baberá y Patricio Peñalver Gómez, Madrid, Tecnos, 1997. Versión digitalizada:
http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/derecho_justicia.htm

3

En realidad se trata de un solo potencial aporético que se distribuye hasta el infinito. No
tomaré más que algunos ejemplos que supondrán -aquí-, explicitarán o producirán -allá-,
una distinción entre la justicia y el derecho, una distinción difícil e inestable entre de un
lado la justicia (infinita, incalculable, rebelde a la regla, extraña a la simetría, heterogénea y
heterótropa), y del otro, el ejercicio de la justicia como derecho, legitimidad o legalidad,
dispositivo estabilizante, estatutorio y calculable, sistema de prescripciones reguladas y
codificadas.
8

Este potencial aporético se debe también a la violencia como fundamento de la ley.
Derrida retoma ―Para una crítica de la violencia‖
9
de Walter Benjamin para mostrar que el
origen de la ley es un acto de lenguaje performativo completamente infundado, es decir:
en su fundación la ley no es ni justa ni injusta. Derrida retoma también en este aspecto a
Montaigne y a Pascal para hablar del ―fundamento místico de la autoridad‖. La aporía es
un no-camino, ―la experiencia de aquello de lo que no se puede tener experiencia‖, es
decir: no hay experiencia de la justicia, no obstante, hay una exigencia de justicia en la
deconstrucción o mejor dicho, la deconstrucción misma es una exigencia de justicia.
Derrida enuncia en Fuerza de ley una doble afirmación a modo de paradoja: ―La justicia en
sí misma, si algo así existe fuera o más allá del derecho, no es desconstruible. Como no lo
es la desconstrucción, si algo así existe. La desconstrucción es la justicia.”
10
Esta doble
afirmación sólo se comprende por la naturaleza esencialmente deconstructible del
derecho, ―construido sobre capas textuales interpretables y transformables‖, en la que se
cifra según Derrida ―la oportunidad política de todo progreso histórico‖ y la que exige un
trabajo de los textos, una deconstrucción en obra. Sin embargo, la justicia es
indeconstructible. La justicia depende de ese trabajo de deconstrucción con el texto del
derecho, no obstante, la paradoja también reside en que la justicia refiere siempre a la
singularidad mientras que la ley debe subsumir lo particular en lo general.
Podemos remitirnos también a la ley de la lengua, que siempre nos es dada con sus
esquemas normativos: una gramática, una semántica, etc. Decir ―yo‖ nos devuelve ya a esa
ley. No obstante, apropiarse una lengua implica también una suerte de anamnesis de lo

8
Ibid.
9
Benjamin, Walter. Para una crítica de la violencia y otros ensayos. Traducción de Roberto Blatt, selección e introducción de Eduardo
Subirats, Taurus, Madrid, 1991.
10
Jacques Derrida, Cf: Fuerza de ley.
4

que en ella remite a la ley. Esta ley o norma, la de apropiarse de la lengua se confronta con
su propia imposibilidad que Derrida resume en El monolingüismo del otro la prótesis del
origen, de 1996 con otra paradoja: “Je n'ai qu'une langue, ce n'est pas la mienne”, no tengo
más que una lengua y ella no es la mía
11
. Sin embargo, el monolingüismo es del otro, tanto
la ley de la lengua y el idioma de la ley, tienen una condición heterónoma:
El monolingüismo del otro sería en primer lugar esa soberanía, esa ley llegada de otra parte,
sin duda, pero también y en principio la lengua misma de la Ley. Y la Ley como Lengua. Su
experiencia sería aparentemente autónoma, porque debo hablar esta ley y adueñarme de
ella para entenderla como si me la diera a mí mismo; pero sigue siendo necesariamente -así
lo quiere, en el fondo, la esencia de toda ley- heterónoma. La locura de la ley alberga su
posibilidad permanentemente en el hogar de esta auto-heteronomia.
12

Para entender mejor la relación entre la lengua y la ley en la obra de Derrida es necesario
comprender el cuasiconcepto de violencia; la violencia o la archi-violencia podría ser un
eje desde el cual leer toda la obra de Derrida. En De la Gramatología, una de las obras
centrales para la deconstrucción que Derrida publica en 1967 junto con La voz y el fenómeno
y La escritura y la diferencia, Derrida habla de una estructura ternaria de la violencia
refiriéndose a un pasaje de Tristes trópicos de Lévi-Strauss
13
: una primera violencia sería la
violencia originaria del lenguaje
14
: ―pensar lo único dentro del sistema, inscribirlo en él, tal
es el gesto de la archi-escritura: archi-violencia‖
15
, la ley sería una segunda violencia
reparadora, protectora y por último la violencia empírica que puede o no surgir. De
alguna manera, toda violencia empírica remite a la ilegalidad de la ley, a la violencia del
lenguaje y al vacío por el cual la soberanía se vuelve significante.
La violencia muestra la dimensión política de la obra de Derrida desde sus inicios,
empezando por cuestionar el ideal del origen, ya sea del lenguaje o de la ley. El mismo

11
Para un análisis de El monolingüismo del otro, me permito referir al lector al capítulo de Marc Crépon « Ce qu'on demande aux
langues » in Les promesses du langage, Paris, Vrin, 2001, pp-181-82.
12
Jacques Derrida, El monolingüismo del otro o la prótesis del origen, traducción de Horacio Pons, Buenos Aires, Manantial, 1997.
URL: http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/monolinguismo.htm
13
Se trata del pasaje sobre “la guerra de los nombres” en el cual Levi-Strauss relata un encuentro con la comunidad Nambikwara de
las Amazonas, aparentemente desprovista de escritura fonética y en la cual supuestamente reina la prohibición de guardar los
nombres propios en secreto.
14
Sobre la violencia y la violencia en el lenguaje ver también el ensayo que Derrida consagra a Emmanuel Levinas en “Violencia y
metafísica” en La escritura y la diferencia, Anthropos, Barcelona, 1989.
15
Jacques Derrida, De la Gramatología, México, Siglo XXI, 1971, p.147.
5

Derrida
16
y muchos otros han enfatizado en que no hubo un ―ethical and political turn‖ de
la deconstrucción, es decir un viraje hacia la ética y la política
17
, sino que ya la reflexión
sobre la escritura y el por qué de su lugar secundario
18
o suplementario en la jerarquía de
la metafísica tradicional basada en el ―oírse hablar‖
19
constituían ya una crítica del
etnocentrismo.
Quizás una de las grandes aportaciones de Derrida a la teoría crítica es justamente la de
cuestionar la posición de la escritura en la tradición metafísica como el significante del
significante para mostrar que ésta es la definición misma del lenguaje pues ―el significado
funciona como un significante desde siempre‖
20
. La deconstrucción del signo es también la
de la metafísica del logos y de la verdad, es decir, de la lógica instaura invariablemente un
significado trascendental.
Una consecuencia adicional de la violencia responde a la herencia levinasiana en Derrida y
refiere al hecho de que el encuentro con el otro (o con lo otro en el sentido del evento) es
irreductiblemente violento. Y sin embargo, esta violencia es la condición de posibilidad de
la historia y de la política
21
.
En las palabras de agradecimiento del premio Adorno, Derrida reitera que se trata o se
trataría de la lengua, de la lengua del otro, la el huésped pero también en cómo hacer una
política responsable, una política de la singularidad comenzando por cuestionar las
nominaciones presentes, las del presente que siempre está atravesado por la memoria y los
espectros. Quizás otra herencia de la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt esté en una

16
« Il n’y a jamais eu, dans les années 1980 ou 1990, comme on le prétend parfois, de political turn ou de ethical turn de la «
déconstruction » telle, du moins, que j’en fais l’expérience. La pensée du politique a toujours été une pensée de la différance et la
pensée de la différance toujours aussi une pensée du politique, du contour et des limites du politique, singulièrement autour de
l’énigme ou du double bind auto-immunitaire du démocratique. Ce qui ne veut pas dire, bien au contraire, qu’il ne se passe rien de
nouveau entre, disons, 1965 et 1990. Simplement, ce qui se passe reste sans rapport et sans ressemblance avec ce qui pourrait
donner simplement à imaginer la figure du turn, […] Derrida, J. Voyous : deux essais sur la raison, Paris, Galilée, 2003, p. 64.
17
Ver Richard Beardsworth, Derrida and the political, NY, Rootledge, 1996, Geoffrey Bennington, “Derrida y la política” in Derrida y las
humanidades, Tom Cohen (ED), México, Siglo XXI, 2005, pp.248-272.
18
Y este lugar secundario es también el que la tradición da al animal, otra de las coincidencias o herencias con Adorno que Derrida
subraya. Y ese lugar secundario es también una legitimación de la violencia contra los animales, así como de las violencias coloniales
en el caso de la escritura fonética. Véase: Jacques Derrida, El animal que estoy si(g)endo, Madrid, Trotta, 2008 y sobre todo la
entrevista con Elisabeth Roudinesco, “Violencia contra los animales”, Y mañana qué…, Buenos Aires, F.C.E, 2009.
19
Sobre este punto véase Jacques Derrida, La voz y el fenómeno, traducción de Patricio Peñalver Pre-Textos, Valencia, 1985.
20
Jacques Derrida, De la gramatología, op.cit, p.12
21
Sobre este punto ver Geoffrey Bennington, “Derrida y la política” in Derrida y las humanidades, Tom Cohen (ED), México, Siglo XXI,
2005, pp.248-272.
6

exigencia de conjugar la reflexión en el ―día de hoy‖ el ―aujourd'hui‖ que Derrida
recuerda siempre de la frase de Valéry: «qu’allez-vous faire aujourd’hui?»
22
.


En la alocución del agradecimiento por el premio Adorno, Derrida menciona:
Y la lengua va a ser por lo demás mi tema: la lengua del otro, la lengua del huesped, la
lengua del extranjero, incluso del inmigrante, del emigrado o del exilado. ¿Qué hará del
singular y del plural una política responsable, empezando por las diferencias entre las
lenguas en la Europa de mañana, y a ejemplo de Europa, en la mundialización en curso? En
eso que se llama, de manera cada vez más dudosa, la mundialización, nos encontramos en
efecto al borde de guerras que están, menos que nunca, desde el 11 de septiembre, seguras
de su lengua, de su sentido y de su nombre
23

La respuesta que Derrida da a esta condición del lenguaje reside en otra violencia, la del
idioma: la posibilidad del singular de herir a la lengua al interior de la propia lengua, que
Derrida desarrolla principalmente en su lectura de la poesía de Paul Celan
24
. El idioma
como ―una lengua de llegada o más bien de porvenir, una frase prometida, una lengua del
otro‖
25
llevará a Derrida a plantear una política de la traducción que es a su vez el evento
poético que testimonia de la singularidad, pues idioma y traducción son dos nombres de
lo imposible.







22
Ver Jacques Derrida, El otro cabo, Barcelona, Serbal, 1992.
23
Jacques Derrida, Palabras de agradecimiento…, Op. Cit, pp.5-6.
24
Jacques Derrida consagra varios de sus escritos a la poesía de Celan: Schibboleth para Paul Celan en 1986, Carneros. El diálogo
ininterrumpido: entre dos infinitos, el poema en 2003, el texto « Poétique et politique du témoignage” publicado en Le Cahier de
l’Herne, en 2004 y el capítulo 10 de La Bestia y el Soberano de publicación póstuma en 2008.
25
Jacques Derrida, Cf. El monolingüismo del otro.
7











BIBLIOGRAFÍA
Beardsworth, Richard. Derrida and the political, NY, Rootledge, 1996.

Bennington Geoffrey, “Derrida y la política” in Derrida y las humanidades, Tom Cohen (ED), México,
Siglo XXI, 2005, pp.248-272.
Legislation. The Politics of Deconstruction. London/NY Verso, 1994.
Benjamin, Walter. Para una crítica de la violencia y otros ensayos. Traducción de Roberto
Blatt, selección e introducción de Eduardo Subirats, Taurus, Madrid, 1991.
Crépon, Marc. Les promesses du langage, Paris, Vrin, 2001,
Derrida, Jacques. De la Gramatología, traducción de Oscar del Barco y Conrado Ceretti,
México D.F., Siglo XXI, 1971.
La voz y el fenómeno, traducción de Patricio Peñalver Pre-Textos, Valencia, 1985.

Carta a un amigo japonés‖ en El tiempo de una tesis: Deconstrucción e implicaciones
conceptuales, Traducción de Cristina de Peretti, en, Proyecto A Ediciones, Barcelona, 1997,
pp. 23-27.

Palabras de agradecimiento. Premio Adorno. Traducción Esther Cohen, Colección Ejercicios de
memoria, México, UNAM, 2002.
El monolingüismo del otro o la prótesis del origen, Traducción de Horacio Pons, Buenos Aires,
Manantial, 1997.
Passions. « L'offrande oblique », Paris, Galilée, 1993.
Fuerza de ley, Traducción de Adolfo Baberá y Patricio Peñalver Gómez, Madrid, Tecnos,
1997.
8

Raffoul, François « Derrida et l'éthique de l'im-possible », Revue de Métaphysique et de
morale, Enero-Marzo 2007 —Nº1, pp. 73-88